martes, febrero 28, 2006

Sombras (Jaume Salas)

He planificado infinidad de veces la posibilidad de arrancar mi casa y llevarla lejos, a cualquier lugar...

Con cuchillas afiladas he ido pacientemente separando del papel las palabras escritas en mis cuadernos.
Liberarlas de la frontalidad.
Descubrir el oscuro cuerpo de cada una de sus letras que, pegadas a la blanca pared, parecían esperar en el paredón su fusilamiento.

El cuerpo es una geografía.

La frontera de un país es el polvo de carbón en los bolsillos: Siempre ensucia nuestras manos.

Se nos duerme la vida como se duerme un niño: sin más, en cualquier lugar, de pronto...


Lo que está en negrita corresponde a lo que yo subrayé en la Revista Eñe(http://www.revistaparaleer.com) al leerlo. Las frases que más me gustaron, las que más me transmitieron y, a su vez, las que recogen más de una de mis ideas. ¿Qué pensáis vosotros?

La frontera de un país es el polvo de carbón en los bolsillos: Siempre ensucia nuestras manos.



domingo, febrero 26, 2006

Cuesta de Moyano. Últimas adquisiciones.


Este sábado fui a la Cuesta de Moyano-con Lucía, dicho sea de paso. También conocida como Elepé y una buena escritora aún por publicar-.
Me encanta ir, pero hacía tiempo que no pisaba el Paseo del Prado. Tengo ya la cosumbe de comprar sólo libros de segunda mano-o tercera y cuarta, quién sabe- por no más de cinco euros. Creo que nunca he gastado más de veinte allí, pero las primeras veces, cuando aún ocupaba su lugar original, terminaba cargada con decenas de libros. Ahora, unos años después, intento racionarme-cosa no siempre posible-.
Casi podría decir que buena parte de mi cuarto está "decorado" con libros procedentes de allí, y muchas de mis lecturas, también.

Este último día compré cinco libros por el módico precio de 3.80€, todos del mismo puesto: el hombre que muchas veces lleva una gorrilla, y que comparte matrimonio con otra mujer que de vez en cuando ocupa otro puesto cercano al suyo, pero cuyo nombre desconozco.
No recuerdo por cuántas de las antiguas pesetas vendía, pero ya cuando apareció el Euro tenía todo por veinte céntimos. Poco después bajó a un euro. Ahora vuelve a los veinte céntimos, pero se guarda una parte del puesto para precios libres. Así, me hice con un conjunto de relatos de Hermann Hesse en inglés Stories of Five Decades por tres euros, y lo demás, por 0.20: otro libro en inglés, pero esta vez histórico, Portuguese India in the Mid-Seventeenth Century (Hay que leer de todo, ¿no? Así incluso aprenderé algo de historia, y todo). Y ya, en mi lengua materna, La busca, de Baroja, uno juvenil de un autor que no conocía, Francisco J.Sauté: La cuidad de las mil noches, y algo que me hizo muchísima ilusión: Un pequeño librito sobre Lorca que incluye fotos, cartas y manuscritos (reproducciones, claro) de su estancia en la Residencia de Estudiantes, además de un pequeño folleto con datos biográficos, comentarios de las fotografías y varios diálogos.

Hablando sobre esto con un forista de Anima furvi (Furvus Anima, vale, pero sabéis que prefiero lo anterior), Caballero de Nurgon, que no había oído hablar antes de este mercado de libros, pues vive en otra ciudad, ha dicho algo que me ha extrañado ligeramente.
Me preguntó si era como la Feria del Libro y, ante mi respuesta[No], continuó:

"Bueno, pero es un sitio donde un montón de gente está mirando libros con la esperanza de que alguien los vea y diga "esta persona es culta, me voy a hacer amigo de ella".

Entonces pensé, dubitativa. No, yo no voy allí por eso. Yo voy a conseguir libros que se adapten a mis posibilidades. Le pregunté, y siguió diciendo:

"La mayoría de la gente va a esos sitios a aparentar que son cultos, o a pasar el rato. es una pena, pero en mi opinión, es la cruda realidad.
Por supuesto siempre hay gente que sí va a comprar y que, además de comprar los libros, los lee."

Fue un alivio oír esto último, que es lo que más se acerca a mi situación, pero... ¿De verdad creéis que hay gente que únicamente va a pasar el rato, porque sí? ¿Que incluso vaya para aparentar cultura? ¿Y no es esto una pérdida de tiempo?

martes, febrero 21, 2006

Hey Jules


Dejo esta canción, que seguro segurísimo conocéis de sobra.


Se la escribió Paul a Julian cuando Cynthia y John se separaron, ya que estaba pasando por un mal momento. En un principio comenzaba por 'Hey Jules', en alusión a él, pero luego pasaría a ser el famosísimo éxito 'Hey Jude'.

Hey, Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better
Hey, Jude, don't be afraid
You were made to go out and get her
The minute you let her under your skin
Then you begin to make it better.
And any time you feel the pain, hey, Jude, refrain
Don't carry the world upon your shoulders
Well don't you know that its a fool who plays it cool
By making his world a little colder

Hey, Jude! Don't let her down
You have found her, now go and get her
Remember, to let her into your heart
Then you can start to make it better.

So let it out and let it in, hey, Jude, begin
You're waiting for someone to perform with
And don't you know that it's just you, hey, Jude,
You'll do, the movement you need is on your shoulder

Hey, Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better

domingo, febrero 19, 2006

Caramelos[hiperbreve]

Imagino que muchos de vosotros/as ya habréis leído este hiperbreve, pero, de todas formas, aquí lo dejo:

(En una tienda de chucherías)
MADRE: Coge algún caramelo, pero no muchos. ¿De cuáles quieres?
HIJO: De los de las verdades amargas.
MADRE:¿Ésos...? ¿Y no prefieres de los de las dulces mentiras? Están más ricos, son más suaves y sientan mejor.

¿Qué caramelos son vuestros preferidos?

viernes, febrero 17, 2006

La gallina. Cuento para niños tontos.

Éste no es, ni de lejos, mi cuento preferido, ni tampoco lo que más me gusta de Lorca, pero sí es lo que ha dado nombre a este blog, así que aprovecho la primera entrada para ofreceros su lectura.
Por cierto, bienvenidos y bienvenidas, muchas gracias por visitarme. Ya veis que por fin me he decidido a crear esto, a ver cómo me va y cuánto me dura.


LA GALLINA.Cuento para niños tontos.

Había una gallina que era idiota. He dicho idiota. Pero era más idiota todavía. Le picaba un mosquito y salía corriendo. Le picaba una avispa y salía corriendo. Le picaba un murciélago y salía corriendo.
Todas las gallinas temen a las zorras. Pero esta gallina quería ser devorada por ellas. Y es que la gallina era una idiota.No era una gallina. Era una idiota.
En las noches de invierno la luna de las aldeas da grandes bofetadas a las gallinas. Unas bofetadas que se sienten por las calles. Da mucha risa. Los curas no podrán comprender nunca por qué son estas bofetadas, pero Dios sí. Y las gallinas también.
Será menester que sepáis todos que Dios es un gran monte VIVO. Tiene una piel de moscas y encima una piel de avispas y encima una piel de golondrinas y encima una piel de lagartos y encima una piel de lombrices y encima una piel de hombres y encima una piel de leopardos y todo. ¿Veis todo? Pues todo y además una piel de gallinas. Esto era lo que no sabía nuestra amiga.
¡Da risa considerar lo simpáticas que son las gallinas! Todas tienen cresta. Todas tienen culo. Todas ponen huevos. ¿Y qué me vais a decir?
La gallina idiota odiaba los huevos. Le gustaban los gallos, es cierto, como les gusta a las manos derechas de las personas esas picaduras de las zarzas o la iniciación del alfilerazo. Pero ella odiaba su propio huevo. Y sin embargo no hay nada más hermoso que un huevo.
Recién sacado de las espigas, todavía caliente, es la perfección de la boca, el párpado y el lóbulo de la oreja. La mejilla caliente de la que acaba de morir. Es el rostro. ¿No lo entendéis? Yo sí. Lo dicen los cuentos japoneses, y algunas mujeres ignorantes también lo saben.
No quiero defender la belleza enjuta del huevo, pero ya que todo el mundo alaba la pulcritud del espejo y la alegría de los que se revuelcan en la hierba, bien está que yo defienda un huevo contra una gallina idiota.
Lo voy a decir: una gallina amiga de los hombres.
Una noche, la luna estaba repartiendo bofetadas a las gallinas. El mar y los tejados y las carboneras tenían la misma luz. Una luz donde el abejorro hubiera recibido las flechas de todo el mundo. Nadie dormía. Las gallinas no podían más. Tenían las crestas llenas de escarcha y los piojitos tocaban sus campanillitas eléctricas por el hueco de las bofetadas.
Un gallo se decidió al fin.
La gallina idiota se defendía.
El gallo bailó tres veces pero los gallos no saben enhebrar bien las agujas.
Tocaron las campanas de las torres porque tenían que tocar, y los cauces y los corredores y los que juegan al gol se pusieron tres veces morados y tintineantes. Empezó la lucha.
Gallo listo. Gallina idiota. Gallina lista. Gallo idiota. Listos los dos. Los dos idiotas. Gallo listo. Gallina idiota.
Luchaban. Luchaban. Luchaban. Así toda la noche. Y diez. Y veinte. Y un año. Y diez. Y siempre.